2017-02-03

GENTE MENUDA # 01

 En una pequeña serie de entradas trataré el tema de cómo abordar la adquisición del lenguaje gráfico por los más pequeños supliendo carencias estructurales del sistema educativo.

(Omito voluntariamente la identidad de los autores, 
como referencia incluyo una letra y su año de nacimiento)


Autor nieto M2014

Acuarela sobre cartulina. Se trata de un "trabajo" de un crío de 15 meses. Como es evidente, acostumbrado a trabajar la expresión gráfica. Con toda probabilidad no hay una intencionalidad expresiva que trate de representar una idea o ideas específicas de modo concreto y voluntario. Pero demuestra una soltura y coordinación de ojos, cerebro y manos muy desarrollada por experiencias anteriores y también una clara "maestría" en el manejo de pincel, acuarela y papel. Un auténtico entusiasta...


Autor nieto M2014

En este ejemplo realizado cuatro meses después se aprecia cierto contenido narrativo, resultado probablemente de una ideación expresada interactivamente (yo y el papel) como auto comunicación o reflexión interna.



 Autor nieto M2014
El mismo autor, ya con casi dos años, nos sorprende con una superposición del contorno de su mano derecha, una mancha de aguada con forma de "pájaro" y algunos otros recursos gráficos cuando menos inquietantes.


 Autor nieto M2014

Con 26 meses se aprecia que, difícilmente, todo lo que se expresa en este trabajo es fruto de un simple azar, más bien sorprende por su maestría y equilibrio. ¿Algo abstracto? Sí, pero bastante menos de lo que a primera vista parece.

Autores: hija P1985 y nieto M2014

Es una sonata a cuatro manos: madre e hijo interactúan en un proceso que probablemente resulta muy entretenido y provechoso "para ambos".


Autora hija P1985.
Rotuladores y lápiz sobre papel.
Con tres años su madre recorría caminos muy similares.


Autora hija P1985.
Retrato: Lápices de colores y rotulador sobre papel. 

De tal palo, tal astilla. Con seis años la madre mostraba una cultura gráfica muy elaborada.



 Algunas ideas para padres, abuelos y educadores.

Hay muchas habilidades que no se incluyen en el currículo educativo, pero la adquisición de lenguajes: musical, matemático, corporal, gráfico, etc. son primordiales para un desarrollo completo de cualquier individuo. Principalmente por dos razones: porque nos permiten mejorar la comunicación con nuestros semejantes y, por otra razón de al menos la misma importancia, porque nos ayudan a entendernos a nosotros mismos. Porque los lenguajes son vehículos de cultura y pensamiento.

El lenguaje gráfico, la capacidad de expresión gráfica; poder explicar con dibujos y grafismos conceptos, historias, sentimientos, etc. es algo que puede estimularse en criaturas de muy corta edad y ello les otorgará utilidades de las que podrán disponer toda su vida.

Evidentemente para enseñar un lenguaje es preciso que el docente lo conozca. Curiosamente en el ámbito escolar con mucha frecuencia las clases “de plástica” se imparten por personas sin conocimiento fundado de la expresión gráfica.


En el caso de que se trate de niños con alguna dificultad específica se requiere que el educador conozca y tenga la experiencia adecuada  para prestarles la asistencia requerida en cada caso pero el procedimiento puede ser sustancialmente el mismo.

Dada la innata capacidad de las criaturas no es necesario que el educador domine o destaque en la materia, bastaría aceptar como básicas unas cuantas ideas o “recetas” (dicho sea sin ningún escrúpulo de conciencia).

1 Aunque está claro que los niños aprenden bastante en clase viendo lo que hacen los demás (también los mayores en su vida diaria) se les debe orientar para que, desde el principio, traten de expresarse por sí mismos, sean ellos los que produzcan su propio discurso.

2 Ya que la expresión gráfica sucede sobre un soporte físico, iniciémosles utilizando una cartulina  blanca de 10 x 15 cm. (aproximadamente un A6) y un poco gruesa (200 gr/m2) para que el soporte esté a su escala de niño y sea suficientemente resistente para soportar sus ímpetus y permita utilizar diversas técnicas secas o húmedas y collage.

3 Desde el momento en que sus capacidades de escritura se inicien debemos concienciarlos para que en el margen inferior escriban (o lo intenten con nuestra ayuda) su nombre, un título con una o dos palabras y la fecha. Ello otorga a su “obra” un claro carácter documental muy conveniente ya que identifica al autor, explica de qué va el tema, en que orden temporal se ejecutó y, también un aspecto muy importante, cual era en ese momento su habilidad con la escritura...

Con frecuencia nos sorprenderá que es muy superior su capacidad de expresión gráfica en relación con su dominio de la escritura o la lectura, lo que bien visto dice mucho de las habilidades de su cerebro, nos orientará para valorar sus progresos y nos enseñará cosas que quizás nunca antes se nos ocurrió pensar. Conviene observar que el imprescindible proceso de alfabetización implica movilizar unos recursos mentales de una cierta complejidad que no se requieren en el mismo grado cuando se trata de la adquisición del lenguaje gráfico ya que, en este caso, hay una mayor facilidad en identificar ideas y conceptos. Basta pintar delante de un niño un gato o un pájaro para que con bastante facilidad reconozca e identifique lo que estamos haciendo. Esta inmediatez no es tal con la lectura o la escritura.

4 Las “pinturas o instrumentos” deberán ser de la mejor calidad posible y para uso adecuado por niños. La variedad de técnicas y surtido es conveniente pero nunca debe ser excesiva ya que la variedad estimula la experimentación pero su exceso confunde.
Seis o doce colores será mejor que un número mayor. Lo ideal serían seis añadiendo si procede, un negro, un gris o algún matiz peculiar. Desde el primer día hay que involucrarles en su cuidado y atención a su conservación y utilización adecuada. Por mi parte, aunque admito que es un criterio muy opinable, soy partidario de que “durante el curso” sean intransferibles lo que no quita que luego puedan cederse y heredarse hasta su completo agotamiento.

Ese aspecto de posesión temporal redundará quizás en un mejor cuidado ante su extravío y su vigilancia para la buena conservación. También hay un valor añadido en esta posesión de los instrumentos y ello es que el propietario recuerda perfectamente el efecto, matices de color y compatibilidad con otros instrumentos, que le otorgan una innegable cuota de “maestría en el uso” de un determinado lápiz y matiz, rotulador o pincel...

5 Sobre los temas:  todos y variados. Algo sobre lo que acabamos de ver y nos gustó. El cuarto donde estamos, la ventana y lo que se ve a través. Una historia, una película, un retrato de un grupo, un autorretrato, una mascota... Y siempre, la imaginación del autor: algo abstracto, un ritmo de uso: puntos, rayas..., un esquema de colores, figuras geométricas.

Debemos también darles la oportunidad de incorporar algún elemento adherido o estarcido, colage, pegatina, recortes de papel, cinta adhesiva... Una barra blanca de adhesivo puede ser muy útil y para expresar la superposición de unos “mundos” o “realidades” sobre otros. La conservación en un Álbum o carpeta es básica para preservar la historia de la evolución de su maestría.



Como referencia a la educación adaptada incluyo el siguiente enlace sobre una experiencia muy relevante en este campo
Método-maria21/

También aconsejo el estudio de la publicación coordinada por Ángel B. Comeras Serrano y Antonio Estepa Rubio

ARQUITECTURA Y DISCAPACIDAD

No hay comentarios :